Bueno como ve que a todos se les dio la veta artística yo también posteo algo. No soy muy bueno dibujando, pero con el tema de jugar Rol muchas veces tenés que hacer historias de tus personajes o como master narraciones completas en las que los otros tienen que jugar o a veces trabajos de literatura para el colegio o LIMO y escribo algun cuento...
Acá les dejo la historia de mi primer personaje de Vampiro La mascarada, espero que lean
Mi nombre es Bart, Bart VanVolsung y mi vida no fue una de las más agradables.
Me escapé de mi casa a los diez años, porque mi padre me golpeaba (mi madre hacía dos años que había muerto). Regresé a casa media hora más tarde de lo que mi padre me permitía, cuando entré me estaba esperando con su cinturón ya listo para darme una buena paliza. Lo hizo, no paraba de golpearme con su cinturón y su puño, ya estaba todo lastimado cuando logré asestarle un golpe en la entrepierna, él se retorcía en el piso así que aproveché y tomé un jarrón que tenía a mano y se lo partí en la cabeza. Eché a correr hacia la puerta, que todavía estaba abierta, como pude, salí a la calle y juré que no volvería nunca más.
Estaba aterrado, no sabía a donde ir. No tenía dinero, ni a quien recurrir. Solo me tenía a mí y una medallita que me había dejado mi madre. Dormí en plazas y mendigué para poder comer. A los trece entré en una pandilla en donde aprendí el arte de robar y matar para sobrevivir. Descubrí las drogas y el alcohol. Me había convertido en una de esas personas que cuando las miras de lejos cruzas la calle por mera precaución.
Fue a los quince, luego de un robo a una licorería, nos persiguió la policía y me atraparon, a mí y a algunos de mis compañeros. Yo fui a parar a un reformatorio otros no tuvieron tanta suerte, ya que eran mayores. Ahí pasé los peores años de mi vida. Todos los días me peleaba con los otros internos y los guardias siempre querían violarte. Fue así cuando a los diecisiete, un guardia me llevó al sótano e intentó violarme, él me agarraba muy fuerte cuando encontré un vidrio en el piso, lo tomé y se lo clavé en la pierna, él me soltó así que aproveché y con el vidrio le corté la garganta, luego me dirigí rápidamente a hacia la puerta del sótano, la abrí y me fui como si nada hubiera pasado. Días después hallaron el cuerpo del guardia y me culparon a mí de su muerte ya que había sido la ultima persona con la que lo habían visto. Ese día fue el peor. Todos los demás guardias me encerraron en una habitación y me golpearon hasta casi matarme, yo casi ni respiraba. Ellos pensaron que había muerto, así que me arrojaron a un basurero de la ciudad. Minutos más tarde un vagabundo que estaba por ahí me encontró y llamó a la policía. La ambulancia llegó justo a tiempo para que yo no muriera. Estuve en coma 3 meses, cuando salí de este, no sabía a donde me encontraba solo me acordaba hasta lo del vagabundo. Ya me había curado de las heridas, pero había un problema, no sentía mis piernas. Había quedado paralítico. Estuve en el hospital un mes más en observación. Luego como ya había cumplido los dieciocho, me dejaron ir a mi casa. A la cárcel no fui por mí estado.
Así que volví a las calles, pero ya no podía hacer la vida de antes, estaba destinado a pedir monedas por la calle y a que la gente se apiade de un pobre invalido. Estuve a punto de suicidarme varias veces, pero nunca tuve las agallas suficientes.
Ya habían pasado siete años, cuando una noche una persona muy extraña y lúgubre se me acercó para hacerme una proposición que cambiaría mi vida, o mejor dicho mi no-vida, para siempre. Era un hombre pálido, parecía muerto. Me dijo que se llamaba Patrick y que podía hacer que yo volviera a ser el de antes y mucho más poderoso aún, que me conocía más que yo mismo, me había investigado y elegido porque estaba lleno de ira y sed de venganza. Solo tenía que soportar la vida eterna, tener que vivir de noche y el hecho de beber sangre para vivir, que según él era la sensación más placentera que jamás había sentido.
Yo no tenía nada que perder, además me había cegado con la idea de tener tanto poder como para vengarme de todo aquel que me había hecho algún daño. Él me tomó y me Abrazó. Ese lapso en el que morí y luego me convertí en lo que ahora soy, nunca lo voy a olvidar, fue la sensación más horrible y placentera que jamás había tenido. Sentí como moría, pero luego sentí el poder y la fuerza, y lo más placentero de todo, sentí mis piernas. Era increíble, me sentía invencible. Durante unas semanas estuve conviviendo con mi Sire él me enseñó a utilizar mis poderes y me advirtió de los distintos peligros que corro siendo un Vampiro, me habló sobre La Mascarada, La Camarilla y el Sabbat. Luego de instruirme sobre las principales cosas que tenía que saber para mantenerme vivo siendo un Vampiro, me abandonó y nunca más lo vi. Esto también me enfureció, ya que todos tenemos un vínculo de sangre con su Sire. Él había sido un padre para mí y me abandonó. Así que decidí ir a ver a mi verdadero padre y saldar algunas deudas.
Llegué a la que había sido mi casa, toqué la puerta y mi padre abrió. No llegó a decir nada, cuando un puñetazo mío le perforó el estomago. Yo sentí un placer, que no podría explicarlo con palabras, pero todavía me faltaban saldar otras deudas, así que me dirigí al reformatorio. Utilizando las habilidades que había concebido entré fácilmente saltando uno de los muros. Fui hacia la caseta de los guardias. Cuando entré, luego de romper la puerta de una patada, todos me miraron asombrados y trataron de sacar sus armas. No les di tiempo. Ya había saciado mi sed, y estaba orgulloso de la decisión que había tomado. Estaba orgulloso de haberme convertido en Vampiro.
Pero todavía falta algo, para que se apacigüe totalmente este sentimiento de venganza, todavía me falta vengarme de aquella persona que me abandonó y me dejó completamente solo. Pero soy prudente, sé que sería muy fácil para él destrozarme si quiere. Así que esperaré y cuando tenga el poder suficiente lo buscaré y lo encontraré y saldaré las cuentas que tengo con él.
Si les gustó tengo un par más...
Saludos