Espero que lo disfruten. (También es de hace mucho así que no respondo por mi ortografía y vocabulario de hace 5 años, dice 2003 la última modificación, aunque creo que es más viejo)

Mi nombre es Rick y era realmente afortunado, por lo menos desde mi punto de vista. Yo tenía salud, dinero, mujeres y lo que más me obsesionaba era mi cara. Todo me rostro era hermoso, mi pelo, como un marco hermoso de un cuadro aún mejor, era dorado como el sol; mis ojos verdes como el jade más pulido y mi piel tan suave y blanca como la porcelana. Esto era especialmente lo que hacía que fuera afortunado con las mujeres, ya que todas caían embelesadas ante tanta belleza. Pero eso era antes. Antes mi vida era perfecta. Hasta que ella apareció.
Una noche en uno de mis Pubs preferidos, antes era rutina para mi salir todas las noches, me senté en la barra, pedí una copa y empecé a buscar a mi presa del día. Luego de unos segundos de búsqueda, encontré a una de las mujeres más bellas que jamás había visto. Su pelo, negro como el azabache, caía hasta apoyarse sobre sus senos; sus ojos, azules, profundos, aunque parecían bastantes vacíos; y su piel también era blanca como la mía, pero su blancura era más espectral, como si se hubiera vaciado un frasco de talco en ella o como si estuviera muerta. Así y todo era la mujer más bella que había visto.
Me acerqué, galante, soberbio con mi copa en la mano, como todo un dandy y le pregunté si la podía acompañar, ella accedió y me senté. Comenzamos a hablar y me dijo que se llamaba Kay. Empecé a coquetearla, era muy simpática conmigo, pero cada vez que me miraba a los ojos, un escalofrío me recorría todo el cuerpo. Ya eran como las cuatro de la mañana y yo no pensaba en otra cosa que en llevarla a un hotel y hacerla mía, pero ella parecía resistirse. Hasta que en un momento me ofreció que la acompañara a su departamento y yo accedí, obviamente. Salimos del Pub y empezamos a caminar por las frías calles de Londres. Yo exhalaba vapor por la boca, como cualquiera, pero algo que en ese no me pareció de mucha importancia, aunque me sorprendió, era que ella no lo hacía, es más era como si ni siquiera respirara. Me pareció una locura, ella estaba caminando al lado mío y no parecía ahogada, era imposible que no respirara. En fin, a mí y a mi sexo no le importaron.
Llegamos a su departamento y entramos. Ella me llevó a la habitación y me dijo que me ponga cómodo mientras ella iba al baño. En ese momento me empecé a desnudar. Cuando abrió la puerta, un terror exorbitante recorrió todo mi cuerpo de un segundo a otro, estaba totalmente pálido. Lo que estaba viendo era completamente aterrador. La que entró como la mujer más bella que jamás había conocido era ahora un monstruo, un ser totalmente desfigurado y horrible con unos colmillos muy prominentes. Ella me dijo que me tranquilizara, pero yo me levanté enseguida y corrí, así desnudo como estaba, hacia la puerta. Como por arte de magia ella apareció delante de mí, y me colocó un golpe en el estómago que me dejó inmóvil. En ese momento, que estaba cerca de ella, mi olfato descubrió que realmente, su cuerpo, apestaba a eses. Sin dudarlo ella mordió de mi cuello y bebió de mi sangre. Luego se cortó a ella misma e hizo que yo bebiera de la suya. Empecé a sentirme mal, sentí que moría, y así fue, por lo menos físicamente. Pero eso no fue lo peor, sino que comencé a deformarme. Mi bello rostro, mi tan preciada reliquia, arruinada por una vampiresa envidiosa. Ella disfrutaba el verme sufrir, previamente había colocado un espejo delante de mí, para que vea mi transformación. Finalmente mi transformación terminó y mi rostro quedó tan horrible como el de ella. Ella me dijo en lo que me había convertido, yo era un Nosferatu. El clan de los vampiros que había sido condenado por Caín con la deformidad. Me explicó como sobrevivir y me enseñó las disciplinas básicas. Luego me dejó.
¿Quién era ella para arrebatarme la vida tal cual como lo hizo? Y peor aún, ¿quién era ella para arrebatarme mi tan inmaculada belleza?
Desde ese día mi vida fue un infierno. Sobreviviendo en cloacas, porque la gente no me podía ver, y comiendo ratas. Así, el Rick de siempre desapareció, tan por arte de magia, como mi belleza. Nunca volví a ser el mismo, todo en mí cambió desde ese día, mi personalidad, mi forma de vivir. Ahora mi vida es una condena, una maldición y cada vez que veo mi reflejo y recuerdo mi antiguo rostro, la nostalgia me inunda. Podría suicidarme, dejando que los rayos del sol toquen mi cuerpo, pero hice una promesa y no la voy a romper. Mientras Kay siga viva, yo seguiré viviendo, como una obligación. Porque me juré venganza y así como fue mi presa aquella vez en el Pub, no descansaré hasta que no la atrape de nuevo y concretar mi objetivo.
Saludos
...
pero una pregunta.....xla cual me van a quereer matar....